martes, 25 de septiembre de 2007
Soy el que más sabe de música del mundo
En nuestra elección de esta semana de lo que se cuece en la red y mandado por el Sr. Rosa este trivial sobre portadas de la historia del rock. Pon tu retentiva a prueba y acierta título de álbum y autor cuando te enseñan su portada (sin letras), dale duro. Fíjate que juegos más virgueros se pueden hacer con excell, para que luego digas que no sirve paná.
El Sr. Rosa dice que sólo acierta la gente rara, tú inténtalo y nos comentas.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Es un chiste/2
15 lineas: relatos hiperbreves
Se estrella un automóvil, a la salida de Moscú. El conductor emerge del desastre y gime:
- Mi mercades… Mi mercedes…
Alguien le dice:
- Pero señor… ¡Qué importa el auto! ¿No ve que ha perdido un brazo?
Y mirándose el muñón sangrante, el hombre llora:
- ¡Mi Rolex! ¡Mi Rolex!
Eduardo Galeano –Patas arriba, la escuela del mundo al revés-
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Esta va de cine
Estamos de vuelta y te encuentras ante la primera entrega de esta sección colectiva que sólo pretende acercarte cosas curiosas, interesantes... que rulan por la red. El que las veas, las aprecies y demás corre de tu cuenta. Ahora sí, si te encuentras con alguna, mándala plis.
Comenzamos con un corto, porque está bien, es simpático y puede servir para que la gente que está en duda, si apuntarse al taller de vídeo o no, lo haga. O sea, se apunte.
martes, 18 de septiembre de 2007
Es un chiste/1
15 lineas: relatos hiperbreves
- Oiga: ¿Cómo hago para pasar al otro lado?
- No sé. Yo nací en éste.
Eduardo Galeano –Patas arriba, la escuela del mundo al revés-
lunes, 17 de septiembre de 2007
¡Y dale con el Muelle...!
Kolektibo Muelle
Pues sí, ¿y qué? ¿Por qué te crees que se llama Muelle? Pues porque por mucha presión que pueda recibir, siempre vuelve a lo mismo. Y porque sirve para hacer fuerza y para impulsar. Y porque bota y rebota y dale que dale y probamos otra vez y si no quieres taza, taza y media y ahí hemos estao y ahí vamos a estar. Porque muelles hay por todas partes: en los aceleradores y aceleradoras, en las puertas que cierran y abren, en los colchones, en la estación, en los teclados y tecladas… Porque somos muchos y con un poquitín de cada uno vamos a hacer mucho en muchos sitios y en muchos momentos (así que imagina si alguno hace mucho).
Concretando, que es gerundio: oíste hablar del kolektibo en la presentación, has contestado a preguntas del kolektibo en la encuesta inicial, entras en alviento y lo primero que te encuentras es el kolektibo Muelle. Ya sabes que la voz del kolektibo –y otras muchas- se oye a través de alviento. Si quieres, si puedes, si te apetece, tú también puedes hacerte oír de muchas maneras. Igual te gustan los viajes, o la montaña, o las muñecas rusas, o el macramé, o los submarinos, o los deportes de riesgo, o las maquetas de trenes o las fotos de coleópteros. Igual te parece lo suficientemente interesante como para contar algo a través de alviento; hay secciones fijas (relatos breves, guturas, libros, lohevistoporahí…) en las que puedes participar, o puedes tener la tuya si todavía no existe.
Pues sí, ¿y qué? ¿Por qué te crees que se llama Muelle? Pues porque por mucha presión que pueda recibir, siempre vuelve a lo mismo. Y porque sirve para hacer fuerza y para impulsar. Y porque bota y rebota y dale que dale y probamos otra vez y si no quieres taza, taza y media y ahí hemos estao y ahí vamos a estar. Porque muelles hay por todas partes: en los aceleradores y aceleradoras, en las puertas que cierran y abren, en los colchones, en la estación, en los teclados y tecladas… Porque somos muchos y con un poquitín de cada uno vamos a hacer mucho en muchos sitios y en muchos momentos (así que imagina si alguno hace mucho).
Concretando, que es gerundio: oíste hablar del kolektibo en la presentación, has contestado a preguntas del kolektibo en la encuesta inicial, entras en alviento y lo primero que te encuentras es el kolektibo Muelle. Ya sabes que la voz del kolektibo –y otras muchas- se oye a través de alviento. Si quieres, si puedes, si te apetece, tú también puedes hacerte oír de muchas maneras. Igual te gustan los viajes, o la montaña, o las muñecas rusas, o el macramé, o los submarinos, o los deportes de riesgo, o las maquetas de trenes o las fotos de coleópteros. Igual te parece lo suficientemente interesante como para contar algo a través de alviento; hay secciones fijas (relatos breves, guturas, libros, lohevistoporahí…) en las que puedes participar, o puedes tener la tuya si todavía no existe.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Du llu espic ingliss?
Ésta es una adaptación de una carta que escribió una señora al programa de radio de un conocido presentador para que el periodista la leyera en antena, en directo. La misiva no tiene desperdicio. Aclara conceptos, facilita datos curiosos y se aprende inglés, una lengua útil para el desarrollo empresarial, profesional y personal en un mundo global.
Desde que las insignias se llaman pins, las comidas frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo. Ahora es muchísimo más moderno. Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business y los obreros usaban fiambreras, no tupperwares. En el colegio hice aerobic muchas veces. Tonta de mí, creía que era gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cien palabras en inglés al día. En otro idioma, todo suena mejor. No es igual decir vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. No decimos bizcocho, sino plumcake; ni tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el rafting; hacemos camping y compramos compact discs. Los cambios de lenguaje han influido en las costumbres y mejorado nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties, y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave. El español ya no corre -es de cobardes-, hace footing; no estudia, hace masters, y nunca logra aparcar, pero siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el market, el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking, y el representante, el manager. Los importantes son vips; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters, y hasta nannies, si el hablante moderno es, además, un pijo irredento.
En la oficina, el jefe está siempre en meetings y brain storms, casi siempre con la public-relations, mientras la assistant emvía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gym-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness.
El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails. Ustedes, sin ir más lejos, trabajan en un magazine, no en un programa. En la televisión, cuando el presentador dice varias veces OK y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show; bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno. Entre medias, ya no ponen anuncios, sino spots, que son mejores y te permiten hacer zapping. Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra SIESTA.
Desde que las insignias se llaman pins, las comidas frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo. Ahora es muchísimo más moderno. Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business y los obreros usaban fiambreras, no tupperwares. En el colegio hice aerobic muchas veces. Tonta de mí, creía que era gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cien palabras en inglés al día. En otro idioma, todo suena mejor. No es igual decir vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. No decimos bizcocho, sino plumcake; ni tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el rafting; hacemos camping y compramos compact discs. Los cambios de lenguaje han influido en las costumbres y mejorado nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties, y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave. El español ya no corre -es de cobardes-, hace footing; no estudia, hace masters, y nunca logra aparcar, pero siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el market, el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking, y el representante, el manager. Los importantes son vips; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters, y hasta nannies, si el hablante moderno es, además, un pijo irredento.
En la oficina, el jefe está siempre en meetings y brain storms, casi siempre con la public-relations, mientras la assistant emvía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gym-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness.
El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails. Ustedes, sin ir más lejos, trabajan en un magazine, no en un programa. En la televisión, cuando el presentador dice varias veces OK y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show; bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno. Entre medias, ya no ponen anuncios, sino spots, que son mejores y te permiten hacer zapping. Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra SIESTA.
miércoles, 8 de agosto de 2007
Lecturas estivales
Ante la programación televisiva de verano muchos buscan asilo en las páginas de algún libro, como refugiados. Esta es la historia de un par de ellos.

Bueno, como ya sabéis, y por si no es así os lo recuerdo, en la biblioteca del insti es posible cogerse un puñao de libros para todo el verano. Pero eso sí, la condición irrenunciable que impone nuestro implacable bibliotecario es una resumen de 20 líneas de cada libro prestado. Bueno, pues aquí os van las redacciones correspondientes a dos de los dos libros leídos hasta ahora: Estudio en escarlata y la isla del tesoro. Dos novelas de esas tan clásicas cuya lectura parece casi obligada. Las dos son de una época similar, el siglo XIX, una época llena de clásicos de la literatura.
Bueno, como ya sabéis, y por si no es así os lo recuerdo, en la biblioteca del insti es posible cogerse un puñao de libros para todo el verano. Pero eso sí, la condición irrenunciable que impone nuestro implacable bibliotecario es una resumen de 20 líneas de cada libro prestado. Bueno, pues aquí os van las redacciones correspondientes a dos de los dos libros leídos hasta ahora: Estudio en escarlata y la isla del tesoro. Dos novelas de esas tan clásicas cuya lectura parece casi obligada. Las dos son de una época similar, el siglo XIX, una época llena de clásicos de la literatura.
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