miércoles, 26 de enero de 2011
María Moliner, la que escribió el diccionario
María Moliner fue una mujer que escribió un diccionario. Y lo hizo como quien colecciona sellos o construye barcos a escala, en los ratos libres. Hacía fichas de papel que revisaba constantemente.
Consiguió escribir -ella sola- uno de los mejores diccionarios en lengua española, según dicen los coleccionistas de diccionarios (que, naturalmente, también los hay). Todo un equipo tardó después más de treinta años en publicar la segunda edición.
García Márquez escribió un artículo sobre ella, que merece la pena leer. Puedes hacerlo haciendo clic en la foto de la Moliner.
martes, 25 de enero de 2011
Unamos colores
La primera de unos cientos, María de entre nosotrxs nos envía esta mensaje luminoso que alumbra el costado del trabajo en equipo y nos cuenta:
Esta fotografía me remonta a aquel día en el que nos dividieron en colores para el módulo de proyecto empresa según nuestra manera de trabajar y relacionarnos con los demás. Así nos dividimos en: verdes, azules, amarillos y rojos. El conjunto de esos 4 colores forma un buen equipo. Esta foto refleja el espíritu de la unión de algunos de estos colores y que cuando se juntan, brillan con fuerza y pueden hacer grandes cosas.
Ahí queda eso. A María gracias por su participación. A ti anímate si no lo has hecho ya. Seguiremos informando.
Esta fotografía me remonta a aquel día en el que nos dividieron en colores para el módulo de proyecto empresa según nuestra manera de trabajar y relacionarnos con los demás. Así nos dividimos en: verdes, azules, amarillos y rojos. El conjunto de esos 4 colores forma un buen equipo. He elegido esta foto porque refleja el espíritu de la unión de algunos de estos colores y que cuando se juntan, brillan con fuerza y pueden hacer grandes cosas.
lunes, 24 de enero de 2011
El desencuentro original
Adán iba tras ella con cierta sensación de inquietud o carcoma, con sabor a tropelía o avispero. Eva canturreaba tranquila por las colinas o piel del mundo. De pronto se detuvo, puso sus rodillas sobre el musgo o humedad y le pidió que se acercara. Él obedeció sin entusiasmo.
- Adán, a esto podríamos llamarlo hierba porque es verde y alargado.
- O Lagartija –replicó él.
- Y a esto mosca. Es algo tan negro y cargante...
- ¿Mosca? Eva, ¡ya había puesto yo nombre a todas las cosas del mundo!
- Definitivamente, mosca. ¿No ves qué ojos?
Y así toda la tarde. El sol ya empezaba a escamotearse detrás de los montes o confín cuando se lo confesó:
- Eva, estoy cansado o huérfano.
- Pues hijo, yo soy completamente feliz.
Adán la observó algo perplejo. ¿Feliz? ¿Cómo que feliz? ¿No era Eva carne de su carne? ¿Acaso no había cedido hasta una de sus costillas o parte de su mismidad para conseguir una ayuda que se le asemejara?
Apartó la vista de aquel rostro embelesado y se quedó pensando si aquello que bullía en su corazón era arrobamiento o encono.
Gloria Fernández Rozas
jueves, 20 de enero de 2011
El mundo today (la actualidad del mañana)
¿Hart@ de leer lo mismo en todos los periódicos? ¿Hasta el gorro de que, en el fondo, diga lo mismo Obama que Rajoy o que Camacho? ¿Te gustaría darle un poco la vuelta? ¿Necesitas un poquito más de originalidad en la información?
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sábado, 15 de enero de 2011
Sobre la amistad
Si un amigo nuestro se equivoca, si resulta que no es un amigo de verdad, ¿podemos echrle la culpa por ello, por su carácter, por sus debilidades? ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza?
Sandor Marai, en El último encuentro
miércoles, 12 de enero de 2011
Wilt, de Tom Sharpe
El Quijote, Romeo y Julieta, Mortadelo y Filemón y Wilt. Dentro de no demasiado tiempo, estos serán los más clásicos de los clásicos. De los tres primeros ya sabemos bastante, pero del cuarto nunca se dirá suficiente. Pocos ingredientes: un marido que quiere asesinar a su mujer, una muñeca hinchable, una acusación de asesinato y un millón de disparates.
No es un libro de humor, es un libro de risa, con mayúsculas: RISA.